Salgo del metro. Estoy triste porque últimamente me siento feo. En la calle escucho a un tipo decir que Michael Jackson es un pedófilo. Le derribo al suelo. Salto sobre su cabeza, repetidas veces, sin parar. Se la aplasto. Sangre por toda la acera. Nadie trata de detenerme. Todos somos fans de Michael Jackson. Viene la policía. Dice que no me preocupe, que ese hombre al que le he destrozado la cabeza merecía su violenta muerte. Se desharán del cuerpo: avisaran a su familia sobre que, si lo reclaman o arman lío, sufrirán torturas y electrocuciones.
-Hay una fosa común –me informan- estamos acumulando todos los cuerpos ahí dentro de la gente que insulta a Michael Jackson.
-¿El gobierno lo sabe? –pregunto sorprendido.
-El gobierno está detrás de todo esto. No sólo Zapatero, Obama también era un gran fan, es el artífice de todo esto. ETA y la ONU también nos están ayudando. Es una colaboración sin límites.
Por la noche tocan en mi casa. Son dos caballeros, muy serios. Se identifican: pertenecen al ejército de “Ángeles de Michael Jackson”. Me ofrecen unirme, como soldado, a su organización secreta. Hemos deir por todo el mundo matando a todos los que han dañado a Michael Jackson, a lo largo de su vida, o que hablen mal de él, por la calle o en los programas de televisión a cambio de dinero. Acepto. Me entregan mi uniforme: un traje negro, un sombrero y un guante con brillantes. Y una escopeta, un cuchillo y un montón de bombas. Me acuesto. Llega a mi casa mi amiga bisexual argentina. Bebemos vino. Follamos en el sofá.
-¡Lléname el coño con tu leche!
Me cuesta mucho correrme dentro de mi amiga bisexual argentina. Es extraño: disfruto más metiéndosela que corriéndome. Pero finalmente me corro dentro de ella (le lleno el coño de leche). Mi corazón está a mil. Descanso. Hay dos tipos de mujeres: las que van al baño a lavarse el semen que se les derrama pierna abajo y las que no lo hacen. Me gustan más las segundas. No me gusta que se limpien mi semen. Es una falta de respeto. Ese semen soy yo. Me costó mucho sacarlo. Es un semen irrepetible. Me entran ganas de mear el vino. Voy al baño. Tras las cortinas de la ducha está Michael Jackson.
-Hey, Rafa –me dice.
-¡Michael!
-Muchas gracias por quererme tanto. Sé que estos días lloras mucho por mí. Tranquilo, estoy en el cielo, bien.
-Yo soñaba con trabajar a tu lado, dirigirte en una película.
-Bueno, ya trabajamos juntos. Te has metido en este ejército de ángeles que irán por el mundo asesinando a todos esos hijos de puta que me insultan sin saber nada de nada.
-Sí.
-Me aparecí hace 50 minutos, pero como estabas follando, no quería interrumpirte.
-¿Con quien hablas? –me grita la argentina desde la cama.
-No se lo digas –me pide Michael- Ella no debe saber nada del ejercito
de ángeles. Dame un abrazo, me voy.
Nos abrazamos.
-¿Te volveré a ver Michael Jackson?
-¿Con quien hablas? –vuelve a preguntar la argentina desde la cama.
-Cada vez que asesines a alguien en mi nombre, me apareceré para darte las gracias y charlar un rato.
-¡Podemos ver pelis juntos de Disney cada vez que vengas!
-¡Genial!
-Gracias, Michael Jackson.
-Una última cosa. Ahora tengo super poderes sobrenaturales. Sé que andas preocupado porque, con la edad, ya no eres tan guapo como cuandoeras joven. Pues ¡Abracadabra!
-¿Con quien hablas? –pregunta mi amiga bisexual argentina irrumpiendo en el baño.
Pero Michael Jackson se ha ido y solo me ve a mí. Con mi nueva cara. El chico más guapo del mundo.

