
De pronto, inexplicablemente, las cosas empiezan a irme bien. Puerta que toco, puerta en la que alguien se interesa por mi trabajo. Es como si Dios hubiera dicho:
-Todos los ángeles del mundo ¡A ayudar a Rafa!
Me cita un productor que ha ganado un Oscar. La reunión será en el despacho de su productora, a las 16:30. Salgo de casa bien de tiempo. Tomo el metro. Hago un transbordo. Seré puntual. Ya sólo quedan dos paradas. Es mi oportunidad. En mi carpeta llevo todos mis trabajos. El tren se detiene. Todo el mundo baja. Yo me quedo con cara de tonto. No lo entiendo. Aun queda una parada. Una marabunta de gente entra en el tren, una chica se me acerca:
-Esta es la última parada –me informa con una sonrisa.
-¡No puede ser! Queda una –agonizo.
-No. Esta es la última.
Angustiado, salgo corriendo del tren. Miro el mapa ¿Cómo he podido equivocarme? ¡Ya llevo dos años viviendo en Madrid! Joder, no lo entiendo. ¿Pero dónde estoy? ¡Voy a llegar tarde! ¡He quedado con un productor que ha ganado un Oscar y voy a llegar tarde! ¡Voy a perder mi oportunidad!
Alguien me toca en el hombro. Es la misma chica que me ha hablado antes. Ha salido del tren para decirme:
-¿Pero a qué parada vas?
-A XXX
-Ven. Yo te acompaño hasta XXX. Súbete al tren otra vez conmigo.
-¿Pero tú vas para allá?
-No. Pero te acompaño.
La miro. Como estaba tan nervioso no me había fijado. Está buenísima. Muy, muy buena. Pienso: nadie hace gratis nada por nadie. Vivimos en una jungla. Todo el mundo quiere estafarte o pisarte la cabeza y que seas su esclavo o que trabajes eternamente sin contrato por una miseria y reírse de ti. Una tía buena nunca te ayudará a cambio de nada. Están acostumbradas a que todo el mundo las sirva. Esta quiere algo ¡Claro, he adelgazado! Quiere mi polla. Está salida.
-Ya llevo dos años viviendo en Madrid y no sé cómo me he perdido –le digo para continuar con la conversación.
-Ah –responde, seca.
-¿Y qué haces en Madrid? ¿Estudias o trabajas?
-Nada…bueno, trabajo.
-Ha vuelto el calor, ¿eh?
-Sí…
-Pues te agradezco mucho la ayuda. Yo voy a ir a ver a un productor que ha ganado un Oscar ¿Sabes? Tengo una reunión con él.
-Vaya…
Llegamos a la parada de metro.
-Ven –me dice.
Me acompaña por el laberinto de los pasillos. Hasta que llegamos al andén correcto. Se queda esperando, a mi lado. ¡Va a tomar el tren conmigo! ¡Vamos! ¡Seguro! ¡Quiero que se la meta hasta el fondo! ¡En Madrid no hay nadie tan bueno!
-¿Pero de verdad que no ibas a ir hasta la parada XXX? –vuelvo a preguntarme para asegurarme.
-No. Simplemente no quiero que te pierdas.
-No sé cómo puedo recompensarte esto… ¿Qué tal si una cena?
-No. Gracias.
-¿No? –le pregunto. Quedo asombrado. Llega el tren. Nos subimos.
-Bueno, pues quizás un almuerzo –reflexiono-. Quizá una cena es demasiado atrevido. Al fin y al cabo nos acabamos de conocer.
-No. Un almuerzo tampoco.
-¿No? No entiendo… ¿Quieres venir a la productora del que ha ganado un Oscar? Luego podríamos dar un paseo.
-Que no.
-¿Pero qué quieres entonces de mí?
-Nada.
-¿Cómo que nada? Venga nena. Pide lo que quieras. Soy un amante fabuloso. Toma mi teléfono. Deja de fingir. Me gustas. Te voy meter un viaje que te vas a acordar de mí toda tu vida.
Llegamos a mi parada. La chica comienza a gritarme:
-¡Qué no! ¡Qué no quiero nada! ¡Simplemente quiero que llegues a la cita con ese jodido productor a tiempo! ¿Quieres saber la verdad? Soy un ángel, Dios me ha mandado para que no te perdieras por el Metro de Madrid porque eres un jodido gilipollas. Nos tienes a todos los ángeles cuidándote cuando hay millones de personas muriéndose de hambre o con problemas de verdad y no el tuyo: que no tienes trabajo. Me cago en tu puta madre. Vete a ver a ese jodido productor y por favor no la cagues esta vez que estamos hasta los huevos de ti Perdona ¡Pero a no ser que Dios me obligue a ello: NO QUIERO FOLLAR CONTIGO JODIDO IMBÉCIL! ¡ERES UN JODIO MEMO! ¡UN ENCHUFADO!
Y dicho esto la chica desapareció en el interior de una nube de humo, la gente del Metro quedó atónita, y yo fui a reunirme con un productor que ganó un Oscar.