SÓLO MIENTRAS ESPERO, ELLA EXISTE
Wednesday, June 24th, 2009Algunas veces paso las noches en blanco, esperando un email de una chica que me escriba “te quiero”.
De una chica que aun no conozco, o tal vez sí, pero que siempre ha permanecido oculta, sin mostrarse cómo realmente es.
Ha estado escondida, todo este tiempo, en un armario o entre las ramas de algún árbol. O en un agujero profundo de la playa. Jugando con cangrejos.
Espero que me diga que toda mi vida, hasta ahora, fue una broma. Que el amor verdadero sí que existe. Que con ella podré ser feliz para siempre. Que el resto de las mujeres que he conocido hasta ahora, no eran mujeres de verdad, en realidad. Sino muñecas con sindrome de down: defectuosas, sacadas de un manicomio antes de tiempo.
Imagino que me abraza, y que la vida a su lado, es más fácil. Que despierto cada día enamorado y me acuesto enamorado. Y ella, nosotros, somos felices todos los ratos que existen. Imagino que nos bañamos en la playa. Y que nos despertamos en el cielo: cubiertos de lluvia fresca, sobre sábanas azules. Que nos abrimos la boca y vemos nuestros corazones. Palpitando. Sólo nos alimentamos con fresas. Una dieta extraña. Y agua con azúcar.
Normalmente, pasa la noche y se me hace de día esperando el dichoso email. Luego, quedo dormido y, al despertar, olvido que he estado esperando un email de una chica que no existe, toda la noche. Desvelado. Por eso escribo esto. Porque ahora mismo me voy a dormir y, cuando despierte, quiero recordar que he estado esperando un email, de una chica que no existe, toda la noche. Porque, sólo cuando la imagino, ella existe.




























































