Mi superhéroe personal
No vuela como Superman, ni tiene un Batmóvil, ni mucho menos lanza telas de araña a los malos como Spiderman. Tampoco salva a la gente de los incendios, ni detiene atracadores por las calles.( Quizás en lo único que coincida con los superhéroes de la tele, es en que siempre se lleva a la chica guapa. )
Su poder es mucho mayor que todo eso: hace reír a la gente, incluso a algunos les hace perdurar esa felicidad. Es algo increíble porque muchas de las veces, lo hace incluso sin querer, cosa que magnifica más este don.
Él es un superhéroe de andar por casa. Misterioso como todos, pero abierto a su gente, no trata de esconderse bajo una máscara, ni refugiarse en ninguna Bat-cueva. No descansa nunca, y sus únicas armas son un ordenador donde poder escribir y una cámara para grabar.
A mí me salvó con sus poderes, por eso voy a relatar mi historia, aunque estoy completamente seguro de que no soy el único afortunado.
Era el último viernes del mes de febrero de año pasado (el 2008), un viernes normal, cuando viendo la tele empecé a marearme y caí desplomado al suelo. Al levantarme me encontraba aturdido y seguía fuertemente mareado. Mis padres preocupados me llevaron de inmediato al hospital, donde me realizaron algunas pruebas, sin lograr encontrar nada reseñable, por lo que volví a casa.
Al día siguiente me sucedió lo mismo, lo que hizo que me pusiera muy nervioso, cosa que hizo que lo pasará peor. Nunca en la vida me había sucedido algo parecido. Yo no me percataba de mis nervios, solo notaba que cada vez estaba peor: sentía muchísimo calor, todo se movía a mi alrededor, no podía respirar bien… Casi no podía ni andar.
Una vez tumbado en la camilla del hospital vi cosas que realmente me impresionaron mucho, seguramente es el pan nuestro de cada día en urgencias, pero para mí fue algo muy impactante. Un chaval de mi edad o incluso menor súper borracho fuera de sí, gritando contra todo y contra todos, un abuelo súper demacrado gritando desesperado que no le sondaran, una chica preciosa sangrando por todos lados y llorando como si se fuera a morir. Realmente quería salir de allí.
Los dos siguiente días fueron incluso aún peores. Los mareos fueron sustituidos por pensamientos negros en mi cabeza. Empecé a pensar y a pensar durante las 24 horas del día sobre cosas terribles, hasta que mi cabeza no dio más de sí. Llegué a pensar tan rápido que tenía la sensación de que en mi interior había dos “Yo“ diferentes, dos pensamientos entrelazados , algo que mi hizo llegar a un estado lo más parecido a la locura.
Esas dos noches acudí a urgencias , pero psiquiátricas. ¿qué coño hacia yo ahí?. Yo siempre había sido un tío divertido, extrovertido , descarado…me atrevería a decir que un auténtico canalla. ¿qué me estaba pasando?. La solución fue sencilla: crisis de ansiedad, provocadas por estrés.
Me recetaron pastillas para estar tranquilo y otras para la depresión. ¿ para la depresión ? Pero que cojones me estaban contando . Los tranquilizantes he de reconocer que me vinieron al pelo, los antidepresivos no llegue a tomarlos, mejor, porque luego encontré un remedio cojonudo, mi superhéroe personal apareció para curarme.
Recuerdo que pasé las tres semanas más tristes y peores de mi vida. No tenía ganas de hacer nada, dejé de ir al colegio, no jugaba a la consola, ni si quiera me fijaba en las chicas, había perdido la ilusión.
Sin quererlo, había pasado de ser la alegría de la huerta a ser un niño oscuro y muerto en vida con solo 17 años.
Durante esta etapa cumplí mi 18 cumpleaños, el cumpleaños más esperado por todos los jóvenes. Para mi fue un día más de sufrimiento, de sufrimiento sin motivo.
Acudí a una psicóloga, majísima la tipa, en parte estoy seguro de que me ayudó, pero creo que la preocupaba más que la pagara sus honorarios al final de cada sesión que mi problema en si.
Aunque lo pasé muy mal he de reconocer que fui un egoísta. No solo lo pasaba mal yo, si no que hacia sufrir a mi familia, y encima no hacía más que preguntarme por qué yo.
Pero mi vida sin rumbo ni ilusión cambió de repente. Una tarde apareció mi hermano mayor ( al que he de dar las gracias también, pues si no fuera por él nunca habría conocido a mi superhéroe personal) en mi habitación. Empezó a hablarme sobre un personaje muy divertido y escandaloso por lo que escribía, que iba a colaborar en la web de Torbe. Nunca imaginé que fuera a ser la persona que pusiera fin a mis gilipolleces, que influyera tanto sobre mi.
Por curiosidad me metí a leer lo que escribía. La primero que vi fue a un tipo con cara de mongolo (puesta aposta por él), en gayumbos , con un corte de pelo estilo tazón y unas gafas de pasta. He de reconocer que pensé que era un friki, pero de los buenos además.

Lo leí durante unos días, y con cada relato conseguía sacarme unas risas. Después de tanto días inmerso en un estado de inmensa tristeza, en los que incluso lloraba sin motivo alguno, el echarme unas risas, fue como poder beber un trago de agua después de andar por el desierto. Una liberación.
Pero eso no quedo ahí, y al enterarme que había escrito muchas más cosas anteriormente decidí buscarlas y leerlas todas. Fue entonces cuando conseguí “curarme”.
Su historia personal fue la que consiguió hacerme despertar y quitarme la tontería que tenia encima. Su vida no había sido fácil, no tuvo la mejor infancia que un niño pueda desear, pues tuvo que despedirse pronto de su madre y de su padre, y en el colegio no le iban del todo bien las cosas, pero aún así era un tipo inmensamente feliz y lleno de ilusión.
No quería ser uno más, ni vivir lamentándose por cosas que no podía cambiar. Toda su vida había luchado ( y sigue en ello ) por conseguir sus sueños, sin ponerse límites, saltando barreras…Era un gran tipo, una buena persona , y ahora, mi superhéroe personal.
Yo me sentí mal durante un minuto, durante el último minuto.
Yo había tenido en mi vida todo lo que había querido, había sido un niño caprichoso, mis padres me habían proporcionado todo lo que había necesitado, me habían protegido y seguía siendo igual. No tenía ninguna preocupación, ni ningún motivo para estar como estaba.
Antes hubiera dicho que era un auténtico gilipollas, ahora puedo afirmar que durante esos días fui un completo “subhumano”. Pero fueron los últimos días siendo así.
Comprendí que no había motivo para seguir así, y la ilusión por la vida volvió a mi corazón. Mi superhéroe personal me había salvado, volvía a ser un chico feliz.
Los superhéroes existen, yo le doy las gracias al mío.