·21.- Los alienígenas científicos: Los plactonitas

 

 

Tenía siete años de edad, jugaba en la casa de mis abuelos.

-Venid, hay un ovni sobrevolando el parque de enfrente –dijo uno de mis tíos-. Su tono de voz era extraño: sonaba como si alguien tocase las teclas de un piano y, en lugar de notas, resultasen sílabas.

Corrí hasta el balcón. Mis tíos y abuelos estaban allí, mirando hipnotizados un punto fijo del cielo: se habían tomado las manos los unos a los otros: levanté la vista y busqué lo que observaban fijamente: frente a nosotros flotaba un gran ovni naranja sobre los árboles: el balcón del sexto piso donde nos encontrábamos casi permitía que lo tocáramos con los dedos: el ovni no se movía: resplandecía: era maravilloso: un milagro.

No recuerdo cuando desapareció el ovni, no recuerdo lo que ocurrió después: ni siquiera recuerdo haberme ido a la cama: al día siguiente, al levantarme, pregunté a mi familia por el ovni: me miraron como si estuviera loco.

A partir de ese momento una fantasía se creó en mi cabeza: y todavía, de vez en cuando, martillea: los extraterrestres me raptaron: vivo en un planeta réplica del planeta Tierra. Por eso nadie de mi familia recuerda nada del ovni: porque no son mi verdadera familia: son robots con la cara de mi familia: han sido creados por los extraterrestres que me secuestraron para así poder estar junto a mí, estudiándome: se tratan de extraterrestres científicos: los he bautizado con el nombre de plactonitas: es un nombre que he inventado para poder nombrarlos: no tengo dato alguno sobre ellos.

Ni quiero: de pequeño tenía miedo de volver a una habitación que había abandonado con un adulto en su interior: los robots necesitan ventilarse, pensaba, y sólo pueden hacerlo quitándose la cabeza: si sorprendo a un robot sin cabeza los plactonitas me matarán: ya no les serviré para experimentar y tampoco querrán devolverme a la verdadera Tierra: no pueden tener buen corazón si se dedican a raptar niños de otros planetas. Ni testigos.

Ahora ya no tengo miedo de regresar a las habitaciones: la ciencia ha avanzado mucho desde entonces: estoy seguro que han ideado otro medio para ventilar a los robots sin que tengan que quitarse la cabeza.

Pero sí que tengo miedo de, caminando por la calle, llegar a un lugar al que no debería, tengo miedo de pisar un lugar donde los plactonitas se vean sorprendidos. Tengo miedo de dejar de serles útil.

Sin duda, todos los sucesos de mi vida son culpa de los plactonitas: ellos las causan para estudiar mis reacciones, las reacciones humanas: están en mi mente: quieren saber qué pienso. Si consiguiera regresar al verdadero planeta Tierra estoy seguro que mi vida sería perfecta: mi madre no está muerta, mi padre nunca la abandonó, mi hermana y yo somos felices: yo terminé mi carrera universitaria, nunca me enamoré de la holandesa: ahora sería profesor de literatura; y un escritor reconocido: la novela que escribí sí que valía la pena.

Estoy seguro que los plactonitas no me raptaron sólo a mí. Esta réplica del planeta Tierra debe de servir para experimentar con muchos humanos más: pero no consigo diferenciarlos de los robots creados por los plactonitas...o quizá, quizá sólo las personas que mantienen, con fuerza, un sueño en el interior de sus corazones son las humanas, quizá la tierra sea un planeta de soñadores.

QUIZÁS TAMBIÉN ESTÁS SECUESTRADO O PEOR AÚN: QUIZÁ… ERES UN PLACTONITA.

 

Rafael Fernández/ www.micabeza.com